
Salud mental en tiempos de COVID-19
LAS EMOCIONES Y SU RELACIÓN CON LA SALUD MENTAL Y FÍSICA
La psiquiatra Marian Rojas Estapé explica en su libro “Cómo
hacer que pasen cosas buenas” la relación entre nuestras emociones y nuestra
salud tanto física como mental. Describe desde la neurociencia que “toda
emoción tiene un reflejo bioquímico dentro del cuerpo”. Esta afirmación es
explicada por la neurocientífica Candace Pert, quien al estudiar la bioquímica
de las emociones descubrió que cada emoción activa la producción de sustancias
en nuestro cerebro, afectando directamente tanto la fisiología, el comportamiento
y la genética del mismo. Partiendo de esto, se concluyó que la emoción está
asociada con la enfermedad. Siempre que se expresa una emoción el cuerpo humano
responde. De la misma forma que cuando se niega la expresión de las emociones,
éstas se quedan reprimidas en el cuerpo, causando daños en el individuo.
En el mismo sentido, la doctora Rojas describe que altos
niveles de estrés durante un tiempo prolongado tienen un efecto directo sobre
el sistema inmune, causando una falla en su función y así dejando al individuo
más vulnerable ante la enfermedad física.
SALUD MENTAL Y FÍSICA EN TIEMPOS DE COVID-19
En los últimos meses, como explicamos en el artículo
“Labilidad emocional y confinamiento”, la ansiedad y la depresión han
incrementado desde que inició la pandemia por el coronavirus.
Según la Organización Panamericana de la Salud existen
factores estresantes relacionados con el COVID-19 que han causado un deterioro
en la salud tanto mental y física de la mayoría de la población mundial.
Algunos de estos factores son el riesgo por estar infectado e infectar a otros,
la confusión de otros problemas de la salud con el coronavirus, ser una persona
vulnerable a la enfermedad, el aislamiento, la crisis económica, entre muchos
otros. Todos estos factores han causado efectos psicológicos negativos como
confusión, cansancio, estrés, un menor desempeño, una mayor confusión y
agotamiento, pudiendo generar trastornos mentales.
Entender los efectos de la pandemia en nuestra salud mental
es esencial para un adecuado manejo de ellos. Por lo tanto, explicaremos más a
fondo algunas de las causas o factores relacionados tanto con la ansiedad como
con la depresión.
COVID-19 Y ANSIEDAD
La psicóloga Liz Basáñez, en un artículo publicado por la
revista Forbes, explica que muchos de los síntomas de ansiedad que podemos
llegar a presentar por la situación mundial pueden ser confundidos con los
síntomas específicos del COVID-19 al ser los mismos, como la dificultad para
respirar, la boca seca y la diarrea.
No obstante, la diferencia principal entre estos síntomas
para considerarlos como parte de la ansiedad o como parte del virus es que los
síntomas derivados de la ansiedad no son persistentes, sino que están
relacionados con un estado emocional específico o con pensamientos
catastróficos.
Por ejemplo, en el caso de la dificultad para respirar
causada por ansiedad, ésta no es constante, sino que en momentos de mucha
angustia puede llegar a mostrar su manifestación más alta. En el caso de la
boca seca, podemos notar que al estar en un estado de ansiedad, la humedad del
cuerpo se generaliza provocando sequedad en la boca y en los lagrimales.
Mientras que en el caso de la diarrea, cuando está relacionada con la ansiedad,
puede ser causada por una colitis nerviosa. Todos estos síntomas, al derivar de
un estado de angustia, pueden provocar una confusión en la persona que los
padece y atribuirlos a una causa física (como tener coronavirus), por lo que es
importante identificar esta sensación de angustia y trabajar con ella. En
cambio, cuando estos síntomas son presentados de manera persistente y no
dependen del estado de ánimo, es importante ponerse en contacto con un médico
para el adecuado diagnóstico y manejo de ellos.
COVID-19 Y DEPRESIÓN
La relación de la pandemia con la depresión es explicada por
los psicólogos Melinda Smith y Lawrence Robinson. Estos autores describen que
tanto el estrés, el aislamiento, los problemas económicos y los duelos vividos
durante estos meses pueden generar síntomas depresivos o exacerbar los síntomas
de una depresión ya diagnosticada. Explican que dos factores importantes en la
depresión frente a la pandemia son el aislamiento y la soledad, y la ansiedad y
el estrés.
Las circunstancias actuales nos obligan a estar distanciados
físicamente de otros, por lo que recibir el apoyo de otros es más complicado. O
bien, nos obligan a mantenernos en un ambiente hostil y violento, lo que
repercute también en nuestra salud mental (puede ser más dañino que permanecer
solo). Por otra parte, el miedo o la incertidumbre de la situación mundial
también pueden llegar a provocar un nivel alto de estrés y ansiedad al salirse
de una preocupación esperada y provocar cuadros de depresión importantes.
ENTONCES, ¿QUÉ PODEMOS HACER AL RESPECTO?
El hecho de que tanto las emociones como la salud física
estén relacionadas nos brinda mayores oportunidades de incidir en nuestra
salud. Desde el punto de vista médico en el tratamiento de la enfermedad física
y desde el punto de vista psicológico en la gestión de las emociones. Un
tratamiento psicológico adecuado puede desde prevenir problemas físicos hasta
brindar las herramientas necesarias para hacer frente a una enfermedad médica,
de manera que la persona que la padezca pueda sobrellevarla de mejor manera.
Para ello, el Instituto Nacional de Salud Mental brinda
algunas recomendaciones:
- Estar
al cuidado de nuestro cuerpo: realizar meditaciones, comer de manera
saludable, realizar ejercicio físico constantemente y dormir las horas
necesarias
- Tomarse
el tiempo para realizar actividades placenteras
- Estar
siempre en contacto con otras personas: ponerse en contacto, ya sea
por teléfono o videollamada, con personas importantes para hablar sobre
las preocupaciones y también sobre cosas positivas del día a día
- Establecer
metas realistas sobre lo que se espera lograr: reconocer lo que se ha
logrado al final de cada día (aunque sean cosas pequeñas)
- Concentrarse
en los hechos sobre el COVID-19 de manera que se logre una compresión
del riesgo real del virus en cada persona y la gente que la rodea (esto
puede disminuir el estrés al llegar a presentar algún brote)
- Es
importante saber las medidas adecuadas que se tomarían en caso de
presentar el virus, de manera que si se presenta haya más claridad al
momento de actuar
- En
caso de contar con un nivel de estrés que repercute en las actividades
diarias es importante ponerse en contacto con un profesional de la
salud mental
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